viernes, 29 de febrero de 2008

Café en cápsulas, impacto ambiental

El mercado de café en cápsulas explota e inquieta

Que sean en papel filtrante, en aluminio o en plástico, las cápsulas de café se imponen en el mercado mundial

Estos sistemas, de empleo simple e higiénico, presentan sin embargo, inconvenientes considerables en materia ambiental. Varios miles de millones de cápsulas terminan cada año en las basuras domésticas.

A escala internacional, el consumo de cápsulas de café llegaría a 10 mil millones de piezas por año. Sólo Nespresso, pionero y líder mundial del sector, vendió 2.300 millones de cápsulas en 2006. Y, según los analistas, las ventas de café en porciones deberían continuar su ascenso exponencial en los próximos años.

Por su parte, los fabricantes intentan disipar los temores manifestados por los defensores del medio ambiente con la publicación de balances ecológicos positivos y destacando la limpieza de sus productos. Así, Nespresso explica que sus cápsulas son reciclables al 100% y afirma que la fundición de los embalajes en aluminio gastados no supera un 5% del consumo energético de la primera fabricación.

Su principal competidor es la sociedad Monodor. Fue fundada por el hombre que había inventado el sistema Nespresso en 1991, tras haber dejado la filial de Nestlé. El nuevo producto, finalizado por Eric Favre, es una cápsula en polipropileno (plástico), en lugar del aluminio, reconocido como material poco ecológico.

Las autoridades federales desfavorables al aluminio

"Desde el punto de vista del impacto ambiental, el balance del polipropileno es más satisfactorio, ya que la envoltura y la etiqueta del café pueden ser quemados en una misma operación, lo que permite una economía en la combustión de los residuos domésticos", confirma Peter Gerber, colaborador científico de la Sección de los Bienes de Consumo e Informes Ecológicos, de la Oficina Federal del Medio Ambiente (OFEV).

De manera contraria, el reciclaje de las cápsulas de aluminio utiliza mucha energía ya que requiere la separación previa de la etiqueta del café de su sobre metálico. "Ese procedimiento pasa por dos etapas, el secado y la aspiración de los residuos de polvo", destaca el experto.

"La fundición del aluminio no es contaminante, contrariamente a la del polipropileno. Los plásticos contienen también materias primas como el petróleo, que es un recurso natural agotable", anota por su parte Marc- Alain Dubois, de Nespresso Suiza.

Un avance bajo vigilancia

Por el momento, las autoridades federales se limitan a observar la situación y su evolución. Pero podrían fijar una tasa mínimo de reciclaje para esos embalajes. Ya se introdujo una medida semejante para las canillas de bebidas gaseosas y los envoltorios de alimentos para animales domésticos. Estipula que al menos un 75% de la materia debe reutilizarse.

Un paso que podría darse en caso de que aumentara la presión conjunta de las empresas de reciclaje y las organizaciones de protección del ambiente y de los consumidores.

Por su parte, las asociaciones ecologistas desaconsejan de entrada el recurso al aluminio para cualquier tipo de embalaje, en particular, porque "los centros de producción emiten sustancias tóxicas a la atmósfera", destaca Rudy Bächtold del WWF Suiza, en entrevista con swissinfo.

La responsabilidad del consumidor

Como el problema es reciente, aún no ha dado lugar a un verdadero debate. Pero, "el WWF observa de cerca la situación y evalúa las prioridades", indica Rudy Bächtold. A corto y mediano plazos, la organización de protección al medio ambiente podría lanzar una campaña de sensibilización, en caso necesario.

Por su parte, las asociaciones de consumidores han alertado al público, por medio de sus órganos de información. "Se escribieron y publicaron diversos artículos a ese respecto, para incitar a la gente a evitar recurrir a las cápsulas", recuerda Aline Clerc, responsable para el Medio Ambiente de la Federación de Consumidores de la Suiza de expresión francesa (FRC).

El aumento del consumo del café en cápsulas parece, sin embargo, irreversible. Limpio, práctico y rápido, permite servirse un café delicioso, con aromas sofisticados. En Suiza, ya conquistó a millones de enamorados del 'expresso' o el 'cappuccino'.

Por ello, las organizaciones ecologistas alertan a los consumidores y los invitan a llevar las cápsulas utilizadas a los puntos de recogida previstos para tal efecto.