lunes, 3 de marzo de 2008

Café de Colombia

!A tomar café¡

Extrapolando la muestra encuestada resulta que 5,5 millones de colombianos no toman café dizque porque lo creen nocivo para la salud cuando todos los estudios científicos serios demuestran lo contario.

Uno de los diagnósticos más juiciosos que se ha hecho sobre el futuro del mercado internacional del café dice así: si los países productores (sobre todo aquellos que cuentan con poblaciones importantes) se convierten en consumidores de consideración, el panorama de los precios del grano estará despejado por largo rato.

En efecto, si países como la India, Indonesia, Vietnam, México, Colombia o Brasil se convierten en grandes bebedores de su propio café, los inventarios mundiales se restringirán, el equilibrio entre oferta y demanda será notorio, no habrá superproducciones, y los precios tenderán a mantenerse altos.

Brasil ya está aplicando con gran éxito esa estrategia. Con una política interna muy coherente orientada a estimular el consumo doméstico de su propia producción ha logrado resultados admirables. En 1992 el Brasil se tomaba 6,5 millones de sacos de 60 kilogramos. En 1995 llegó a 13 millones. Actualmente está en niveles de 17 millones. Y la meta es llegar al 2010 con 21 millones de sacos de consumo. Con lo cual el Brasil se convertirá no sólo en el primer exportador que hoy es, sino en el primer consumidor de café del mundo.

Colombia, por el contrario, anda rezagada en este propósito. De allí que la Federación de Cafeteros esté iniciando con todo empeño una campaña, de común acuerdo con los tostadores privados nacionales, para revertir esta tendencia.

Una encuesta realizada recientemente por Federación para preparar dicha campaña da cuenta de un panorama bastante preocupante. Nuestro consumo per cápita apenas llega a 1,7 kilogramos año cuando países como el Brasil ya está, gracias a lo que acaba de mencionarse, en niveles de 5,4 kilogramos, Costa Rica en cinco y México en dos kilogramos.

Esta encuesta indica además que el consumo de café en Colombia -a diferencia de lo que acontece en Brasil- está pasmado en el mismo millón cien mil sacos desde hace una década; que mientras en 1987 en el 97% de los hogares se preparaba café en 2007 apenas dijeron prepararlo un 89% de los encuestados; y que mientras en 1987 el colombiano promedio consumía 3,4 tazas de café al día, diez años después apenas consumió 2,9 tazas promedio día.

Son muchas las causas que explican este inquietante descenso del consumo de café en Colombia: desde la mala preparación que estropea la calidad del café, hasta las aprehensiones a menudo injustificadas de que el café (aún tomado con moderación) es nocivo para la salud.

Como cosa curiosa esta encuesta demostró que las regiones donde el consumo de café es más alto son Bogotá y la Costa Atlántica (donde no se produce gran cantidad de café), al paso que la zona central donde está ubicado el corazón de la zona cafetera del país resultó con los índices más bajos de consumo. Quizás la explicación radica en que allí donde se produce el mejor café se le prepara mal.

Extrapolando la muestra encuestada resulta que 5,5 millones de colombianos no toman café dizque porque lo creen nocivo para la salud cuando todos los estudios científicos serios demuestran lo contrario. Y el 86% de los encuestados que desertaron del hábito de bebedores de café lo hicieron por la misma razón.

El cuerpo médico del país tiene un papel muy importante que cumplir dilucidando estas aprehensiones injustificadas. También el Instituto de Bienestar Familiar que ha sido reacio a permitir las meriendas escolares con bebidas de café. La encuesta demostró que el 94% de los colombianos se iniciaron como bebedores de café, sin perjuicio alguno para su desarrollo mental y físico, desde antes de los diez años.

Y una última cuña en pro del consumo de café: para un país crispado y de mal genio como a menudo es Colombia, es bueno saber que el 53% de los encuestados respondieron que el café les ayuda a guardar el buen humor durante todo el día.

P.D.: Quienes marchamos el pasado 4 de febrero tenemos el deber ético de volverlo a hacer el próximo 6 de marzo. Tan censurables son las tropelías de las Farc como las de los paramilitares.



http://www.lapatria.com/Noticias/ver_noticiaOpinion.aspx?CODNOT=33301&CODSEC=13