martes, 13 de mayo de 2008

Café de Colombia

Incremento del 100% en precio de fertilizantes no les preocupa a caficultores del norte del Tolima

Doce de ellos le vienen apostando desde hace ocho años a los cultivos orgánicos y a una producción más amigable con su entorno.

El compromiso de estos caficultores los ha hecho 'meterse en el cuento' de las certificaciones ambientales y es así como a través de la Cooperativa del Norte del Tolima, Cafinorte, cuentan ya con dos certificaciones internacionales: BCS ÖKO-Garantie, de Alemania y Rainforest Alliance, de Estados Unidos, que les abre las puertas al comercio mundial de productos cultivados de esta forma no convencional.

El año anterior este grupo, llamado Cafinorte Orgánico, vendió cinco mil kilos de grano a una empresa japonesa y en la actualidad tiene acopiados cerca de 15 mil, con destino a los Estados Unidos. Además de ser amigable con el medio ambiente, el café es de excelente calidad en la taza.

Es precisamente la asociación el recurso que encontraron estos 12 caficultores de Líbano, Fresno, Falan, Casabianca, Villahermosa, Palocabildo y Herveo para superar los inconvenientes de volumen que exige el comercio internacional.
"La consigna este año ha sido no vender y acopiar el producto para el proyecto", afirmó Omar Arango, miembro de Cafinorte Orgánico y quien en su finca San Luis, de la vereda La Marcada, en el Líbano, levanta orgánicamente 42 hectáreas de cafetales.

Ha sido un camino de perseverancia, señalado por rechazos y satisfacciones, que deja ver hoy sus frutos, no sólo por la producción de 12 cargas por hectárea, muy por encima del promedio que se maneja en caficultura orgánica, de tres a cinco cargas por hectárea, sino que el sobreprecio alcanzado es casi del doble.

Adicionalmente, en su finca recibe más de cinco especies de aves migratorias, es visitada por borugos, zorros, grillos y ha sembrado más de ocho mil nogales.

Conocer las aves y mamíferos que pueblan ahora San Luis y saber que es el autor de la recuperación de la quebrada Cajitas, es lo que más llena de satisfacción a Ómar Arango. Así como con el paso a la caficultura orgánica, la producción de café se redujo (el promedio de la convencional es de 18 cargas por hectárea), también lo hicieron los costos.

Ómar Arango ya no vende café húmedo y en su finca se separan las aguas mieles del café para que no lleguen directamente a la quebrada. Todos los desechos son aprovechados, tanto los de la casa, como las cerezas del café.



http://www.eltiempo.com/nacion/tolima/2008-05-12/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-4160027.html