sábado, 17 de mayo de 2008

Café de Colombia

La crisis cafetera comienza a convertirse en crisis social

Los cafeteros colombianos están trabajando a pérdida, pese a que en los merados del mundo aparentemente hay buenos precios. Esta situación está generando graves problemas sociales como desempleo e inseguridad en las zonas productoras.

Una investigación de Caracol Radio determinó que el costo de producción de cada arroba de café es actualmente de 48.000 pesos; sin embargo, a los productores sólo se les está pagando 43.000 pesos.

Bajo esas circunstancias, producir café dejó de ser negocio, especialmente para los pequeños y medianos productores, quienes paulatinamente han decidido utilizar sus tierras en la siembra de pastos, cítricos y otros cultivos.

Pero lo más grave es que los campesinos que tradicionalmente se dedicaban al café se quedaron con los brazos cruzados y no tuvieron otra alternativa que cambiar de oficio, emigrar a las ciudades y atizar los graves problemas sociales que ya vive la zona cafetera.

Así, el desempleo en la región tiende al aumento, el ingreso de las familias cae en forma drástica y se atiza la inseguridad. Caracol Radio pudo establecer que esta crisis genera cierto tipo de desplazamiento de campesinos que, agobiados por la falta de ingresos adecuados, salen a la ciudad en busca de mejores oportunidades.

Pero generalmente estas se convierten en frustración, porque el trabajo que encuentran generalmente es en la construcción, y no hay puestos para todos.

De allí sale parte del pandillismo que ha aumentado en Pereira, también atizado por los desplazamientos generados por la violencia en otras regiones del occidente del país.

La producción cafetera

El llamado eje cafetero, integrado por los departamentos de Caldas Quindío y Risaralda, producen el 34 por ciento de todo el café del país, cuyo volumen calculado para este año es de unos doce millones de sacos, dado los procesos de renovación impulsada por la Federación Nacional de Cafeteros.

Para los productores de la región, la actividad todavía está en manos de especuladores de bolsa. Los buenos precios que se anunciaron en los últimos años se han visto frustrados con la revaluación del peso frente al dólar, los altos precios de los insumos ligados a los precios internacionales del petróleo y los elevados costos de la mano de obra.

Para dirigentes del sector, todavía somos mirados como los "ricos" de antes, pero mientras existe un dólar diferencial para otros sectores de la economía como las flores y bananeros, los cafeteros asumen todos los costos de la revaluación.

El primer municipio cafetero de Colombia sigue siendo Pereira y el segundo Chinchiná, mientras en Caldas, 23 de los 27 municipios están dedicados a la caficultura. El Quindío, por su parte, cuenta con proyectos alternativos como el turismo rural y el cultivo de plátano; Risaralda sigue perdiendo su frontera cafetera con pastos y siembra de cítricos y aguacate.



http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=597979