domingo, 15 de junio de 2008

Café de Ecuador

El café robusta genera entusiasmo

El cultivo experimental en Guayas avanza y crece demanda de esta variedad

Miles de plantas de hasta un metro de altura copan la superficie de cinco hectáreas. En la primera hilera de árboles, la leyenda “Clon Erbo 1” sobresale de un letrero colocado en la parte frontal. Alrededor, un grupo técnicos observa cada arbusto, tantea sus ramas y realiza sus apuntes.

La escena se desarrolla dentro la hacienda Denisse, de la empresa Dublinsa, ubicada en Isidro Ayora (Guayas). Allí crece, desde hace un año, el primer banco de germoplasma de café robusta con 33 clones para el Litoral ecuatoriano (este crecía solo en la zona del trópico húmedo, como la Amazonia) y cada clon se identifica con un nombre, como el Erbo1.

Rubén Corral, responsable del programa de investigación del Consejo Cafetalero Nacional (Cofenac), explica que aquellas plantas arrojarán una cosecha de 100 sacos de café por hectárea al tercer año de cultivo. Esos resultados dejarían al país en un buen sitial, pues el rendimiento promedio nacional es 6 sacos.

“Todos los materiales han respondido excelentemente en términos agronómicos: han crecido rápido, tienen hojas verdes brillantes y están saludables, el reto es identificar cuáles son los más productivos”, indica Corral.

El centro experimental que en ese lugar se emprende contó con la asesoría inicial de expertos brasileños y pudo concretarse tras un convenio firmado entre Cofenac, como parte estatal, y la empresa Dublinsa, del sector privado, por un período de 5 años y a un costo de $ 100.000 aportados en un 55% por el primer participante y 45% por el segundo. De ambos sectores hay interés por conseguir resultados óptimos.

Freddy Bustamante, propietario de Dublinsa, detalla tres escenarios que benefician al país: hay una demanda insatisfecha de café robusta en el mundo, sus altos precios se proyectan a largo plazo y al no existir por el momento mayor productor de café robusta -solo arábigo- Ecuador puede ganar ese puesto.

La industria procesadora de café y exportadora de granos local acumula una demanda anual cercana a los 2 millones de sacos de 60 kilos, pero la producción local fluctúa entre 500.000 y 700.000 sacos. Solo en café robusta los requerimientos son de 800.000 sacos, pero la cosecha local llega a 200.000. El déficit se lo importa.

“Esa debilidad es la que podremos afrontar con un paquete tecnológico de un cultivo de mayor productividad, que sacaremos de este centro experimental”, explica Bustamante.

Por ahora el cultivo experimental va por buen camino. Una prueba es que al primer año de su siembra ya se realizará el primer pepiteo (cosecha) cuando para ello se requieren, usualmente, dos años.

“Sería la antesala para que la caficultura renazca y se desarrolle, de forma inédita, en Guayas, Los Ríos, Manabí y el resto de la Costa”, destaca el experto.

El rendimiento promedio de la cosecha en el país es de 6 quintales y lograr los márgenes previstos entusiasma no solo a los agricultores, que encontrarían en este rubro una nueva alternativa de producción, sino para la industria cafetalera a nivel nacional.

Este sector sabe que la tendencia en el consumo mundial de café cambió en ocho años: el soluble desplazó al tostado-molido y obligó a modificar las fórmulas de la industria cafetera de las naciones exportadoras de este producto. De allí su apoyo a la nueva producción.

En Ecuador, las empresas que aplican técnicas de liofilizado emplean 70% de café robusta (con más rendimiento) y 30% del grano arábigo. La mezcla, hasta el año 2000 era del 50/50.

Una de las empresas que sigue la tendencia es El Café Ultramares, que tiene una participación industrial del 80% en el país y que compra el 60% de la producción local.
En 4 años su inversión se ha centrado en la adquisición de máquinas para liofilizar café. Ahora, según sus directivos, requieren café robusta.



http://www.ecuadorinmediato.com/noticias/80451