miércoles, 12 de noviembre de 2008

Café de Venezuela

Café varado

En Venezuela los agroindustriales encargados de procesar el café no están comprando suficiente grano a los productores. Esto ha generado la escasa existencia del rubro en el mercado final en las últimas semanas.

Pedro Vicente Pérez, vicepresidente de la Confederación Nacional de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro) y productor cafetero dijo, vía telefónica, que actualmente las fincas se encuentran "full" de café recogido, pero se queda represado allí porque no lo compran. "Esta semana tenemos alrededor de 150 mil quintales en las haciendas productoras y para la próxima semana esa cantidad puede subir a 200 mil quintales, que esperan para ser procesados".

Pérez considera que la actitud tomada por los industriales se debe a que éstos no saben a qué precio venderán el producto a los comerciantes finales sin que el proceso les arroje pérdidas. Hay que recordar que el 8 de octubre el Gobierno reajustó el precio del café verde para los productores, aumentándolo de Bs.F. 288 a Bs.F. 470 (63%), por el quintal de café lavado tipo A, pero no hizo ninguna clase de ajuste sobre el precio del producto final que llega a los consumidores manteniéndolo regulado desde 2006 en Bs.F. 11,85, a pesar de que el Estado reconoció en ese momento un aumento de 51% en los costos de producción desde diciembre de 2005.

Después del reajuste de precios, para contrarrestar la diferencia entre el precio al que compran los procesadores de café y el que paga el consumidor final, el Gobierno optó por vender 65 mil quintales a la industria al precio viejo (Bs.F.288), pero dicha cantidad sólo duró 20 días.

La política del subsidio, en este caso a los agroindustriales, se ha mantenido en el Gobierno central.

Según comentó Pérez, el Estado está comprando a pequeños productores sus cosechas para venderlas a los procesadores a precio viejo. "El Gobierno se ha equivocado con esa política porque esas compras sólo representan 20% de la producción, es una cifra ínfima, con eso no se satisface la demanda nacional".


CORTOCIRCUITO
EN LA CADENA
Toda esta situación dentro del sistema de producción y comercialización del café es considerada por el Vicepresidente de Fedeagro como un cortocircuito. Esto se debe a que hay suficiente cosecha pero escasea la oferta para el consumidor final. "Para evitar este cortocircuito la industria tiene que salir a comprar café y correr riesgos", dijo Pérez.

También mencionó que el Estado desestimula la compra del rubro cuando acusa de acaparadoras a las empresas que conservan el producto para su posterior procesamiento. "Las pocas empresas que se atreven a comprar sienten miedo porque el Indepabis les puede quitar el café si considera que lo tienen acaparado".

Concluyó diciendo que el problema se resume en "una industria que no compra, y un Gobierno que adquiere poco porcentaje de la producción y además perturba el desenvolvimiento del resto de los procesadores cuando los acusa de acaparadores".

De solucionarse la situación en la cadena cafetera, la normalidad llegaría a los anaqueles un mes después. Ese es el tiempo que toma procesar el café y llevarlo hasta el consumidor.


BAJA CALIDAD
Más allá de la escasez del rubro, Pérez considera que otra de las consecuencias que ha traído la regulación de los precios del café es la baja calidad de producto, a consecuencia de la falta de estimulo hacia los productores.

"Aquí han desaparecido muchos tipos de café, ahora hay menos variedad. El café tiene distintas calidades y cuando el Gobierno reguló todos los tipos desestímulo a crear un mejor tipo de café. Ya los productores no se preocupan por recoger el fruto maduro como debe ser, porque no ven ningún beneficio. Actualmente todo el mundo toma el mismo café, la misma calidad, café Mercal pues."



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