sábado, 20 de junio de 2009

Café de Brasil

Brasil toma café de muy alta calidad; consume ahora más esta bebida que en los últimos 30 años

Como la gente en cualquier economía pujante, los brasileños trabajan más duro y recurren a la cafeína para reanimarse, además tienen más dinero en los bolsillos y quieren darse gustos sofisticados.

He aquí un plan para rescatar a Starbucks Corp.: dejar de centrarse tanto en Estados Unidos y otros países desarrollados. Los estadounidenses que solían tomarse un descanso e ir a tomar cafés cortados de 4 dólares, ya no gastan mucho en tales paseos por estos días. La gente que dependía de cafés dobles para reanimarse antes del trabajo, perdieron su empleo o temen perderlo.

No asombra que el mayor minorista de café del mundo haya registrado declinaciones de ganancias en cada uno de los últimos cinco trimestres.

Starbucks debería olvidarse de expandirse en mercados desarrollados, donde las cuentas de ahorros tienen ahora más prestigio que los capuccinos. En cambio, debería apuntar a Brasil, donde el café de alta calidad está causando furor entre la población.

La prueba está en la TV por cable todas las noches, en avisos donde mujeres hermosas, sofisticadas, desairan al actor George Clooney y prefieren un Nespresso, una costosa bebida exprés hecha por la empresa suiza Nestlé S.A.

En el 2006, Nespresso abrió un elegante local en Jardins, uno de los barrios más refinados de São Paulo, donde mujeres vestidas a la última moda contribuyen a impulsar la economía comprando café caro. La compañía tiene cinco cafeterías en São Paulo, la mayor y más rica ciudad del Brasil, frente a seis en todo Estados Unidos.

Baja y sube

Los brasileños están consumiendo más café ahora que en los últimos 30 años. No es coincidencia que el motor económico del país se esté acelerando, el crecimiento de su producto interno bruto haya superado el 5 por ciento el año pasado y el desempleo se halle en 8 por ciento, un mínimo de siete años.

Como la gente en cualquier economía pujante, los brasileños están trabajando más duro y recurren a la cafeína para reanimarse. También tienen más dinero en los bolsillos y quieren darse gustos sofisticados, como lo hicieron los estadounidenses años atrás en esta década cuando dejaban 20 dólares en Starbucks casi sin pensarlo.

Aunque el Brasil ha sido durante mucho tiempo el mayor productor y exportador de café del mundo, el consumo local declinó en las décadas de 1980 y 1990 en medio de crisis económicas y deficientes controles de calidad. Los mejores granos se exportaban y muchos brasileños dejaron de tomar el remanente.

La Asociación Brasileña de la Industria del Café (Abic) remedió la situación promoviendo medidas de calidad. Estas tuvieron tanto éxito que la Organización Internacional del Café (organismo del gremi) expandió el programa a 60 países.

Las ventas de café en Brasil subieron a más del doble desde 1994, cuando el país dominó la hiperinflación. El consumo per cápita de los granos tostados subió a 4,5 kilogramos en el 2008, la mayor cantidad en 30 años.

El país es ahora el segundo consumidor de café del mundo, después de Estados Unidos, donde las ventas no han variado desde el año pasado. Ningún otro país ha registrado tasas de crecimiento de consumo de café tan altas como Brasil, según la OIC.



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