lunes, 20 de julio de 2009

Cooperativa de reos impulsa el café huehueteco en Italia

Un proyecto de comercio justo permite a pequeños productores de La Libertad, San Pedro Necta y Todos Santos Cuchumatán abrirse paso en el mercado italiano

En la cafetería del centro Eataly, en Torino, un grupo de amigos se encuentra inmerso en una animada plática mientras disfrutan de su expreso vespertino elaborado con granos guatemaltecos que son procesados por los reos de la penitenciaria Lorusso e Cotugno.

Eataly es uno de los restaurantes y cafeterías que se ha sumado al creciente movimiento Slow Food, nacido en Italia, en 1986, con el objetivo de contrarrestar la estandarización del gusto impuesto por la industria del fast food (comida rápida) y salvaguardar las tradiciones gastronómicas autóctonas de los países en desarrollo. Su símbolo es el caracol, emblema de la lentitud, y el cual ya ha ganado adeptos en más de 50 países.

El café que saborean sus comensales es tostado y molido por la cooperativa Pausa Café, que opera dentro del centro penitenciario Lorusso e Cotugno, ubicado en la misma ciudad, con el objetivo de reinsertar a los reos a la vida laboral.

El café que procesan los reos llegó a sus manos después de un largo viaje que inició en los Montes Cuchumatanes, Huehuetenango, donde caficultores como Cruz Pérez Pablo, de Todos Santos, se esmeran en el cuidado de sus pequeñas parcelas.

De Huehue a Torino

Toda esta historia comenzó en 2003, cuando delegados de Slow Food degustaron el café huehueteco durante una feria de comercio justo y quedaron impresionados por su calidad y sabor.

Slow Food y la Cooperación Italiana para el Desarrollo iniciaron un proyecto de café gourmet con la participación de cuatro cooperativas huehuetecas: Cooperativa Esquipulas, Asociación de Desarrollo Integral El Naranjo I, ambas de La Libertad, la Asociación para el Desarrollo Integral de San Pedro Necta (Asodesi) y la Asociación de Desarrollo Integral Todos Santos Cuchumatán (Adinut).

El año pasado las cuatro cooperativas, que aglutinan unos 800 pequeños productores, decidieron crear la Comercializadora Baluarte Huehuetenango (Cobahue). “La idea era empoderar a los productores y no depender de un intermediario”, explica Ileana Martínez, de la Cooperativa Esquipulas.

Manrique López Castillo, director de Cobahue, explica que los socios y accionistas de la comercializadora son los mismos productores: “Cobahue garantiza la calidad y la trazabilidad del producto, es decir, demostrar que realmente viene de pequeños productores y que ellos reciben un precio justo”.

El grano se vende en verde a Pausa Café por un precio entre US$170 y US$190 el quintal. Una vez descontados los costos de maquila para convertirlo a oro, los productores reciben US$110 a US$120 por quintal.

La producción de las cuatro cooperativas ha crecido de medio contenedor en 2004 hasta unos cinco durante la última cosecha. Tres se exportaron a Italia y dos a Estados Unidos, donde el producto se vende a la comercializadora Coffee Imports.

Calidad, la clave del éxito

En 2007 se suscribió un convenio con la Asociación Nacional del Café (Anacafé), la cual provee capacitaciones gratuitas a los productores huehuetecos.

“Se les enseña a mejorar la productividad y la calidad. Deben anotar en un cuaderno cuánto cosechan, qué taza dio el café cuando se cató y aprenden sobre procesos de beneficiado húmedo”, explica López.

Seis productores ya han sido capacitados como promotores de calidad en sus comunidades. “Los productores han entendido que sólo trabajando la calidad pueden pasar de ser pequeños productores olvidados a pequeños empresarios exportadores”, afirma López.

Del otro lado del Atlántico, tres reos acaban de salir de Lorusso e Cotugno por su buen comportamiento. Actualmente, dos de ellos trabajan para Slow Food y el otro es el barista.



http://www.elperiodico.com.gt/es/20090720/economia/107497/