lunes, 21 de julio de 2008

Café de Ecuador

El café tostado seduce en la Benalcázar

El local Águila de Oro lleva 50 años en el Centro de la ciudad

Un penetrante e intenso olor a café se percibe al transitar por la calle Benalcázar y Espejo, en el Centro. El aroma proviene del local Águila de Oro, en donde se vende café tostado y molido.

El local da la bienvenida con una puerta de madera con vidrios delgados, objetos precolombinos y arqueológicos que adornan las repisas. Las piezas son una afición de Vinicio Morales, el actual propietario del café Águila de Oro.

Morales aún conserva, en una de las paredes del local, un vetusto cuadro con la imagen de los primeros propietarios del negocio: Luis Almeida y Mélida de Almeida, quienes ya fallecieron.

Ellos fueron sus patrones durante 34 años. “Cuando decidieron vender el local, yo ahorré para hacerme cargo. El café ya formó parte de mi vida”, dice el hombre, oriundo de Cangahua.

Desde hace tres años, Morales comparte ese espacio con sus hijos, quienes lo ayudan en el trabajo. El café lo trae periódicamente desde Zaruma, en Loja.

Pero la particularidad del local está en que se clasifica el grano en rubio, mediano y oscuro, según el grado del tueste. Así se ha hecho allí desde hace 50 años.

El proceso consta de cinco pasos: seleccionar el grano, tostarlo, ubicarlo en el dispensador, pesarlo en una balanza y, si el cliente desea, molerlo.

En Águila de Oro trabaja Luis Sinchiguano, de 25 años. Durante las 10 horas de trabajo el olor a café permanece en el ambiente, incluso su ropa de algodón se impregna del aroma.

Según Sinchiguano, los clientes infalibles son los quiteños y foráneos de más de 60 años. “No han perdido la tradición de tomar café molido y no el instantáneo”. Claro, otros como Leonardo Barragán, de 68 años, prefieren llevar el grano más oscuro para molerlo en su casa con paciencia.

En promedio, en el local de antaño, se venden 20 libras al día. Estas se empacan en fundas de papel tradicionales. “De esta forma se conserva el olor”, afirma el propietario del local.

Para Alfonso Ortiz, experto en historia de la ciudad, la costumbre de los quiteños era tomar chocolate en el desayuno y en la media tarde, en las casas. Sin embargo, desde 1820, en adelante -explica- se reemplazó al chocolate por el tradicional café pasado.

“En Quito el ritual de tomar un café fue muy típico entre los intelectuales, más no de una identidad colectiva”, sostiene Ortiz.

Detalles

USD 5 vale la libra

En el local el café superior (tostado) se vende a USD 5 la libra y el de menor calidad se comercializa en USD 3,40 cada libra.

Para tostar el grano rubio, la máquina tarda 20 minutos; el mediano requiere de 23 minutos y el oscuro (el más demandado), 26.

En Águila de Oro la tostadora, la balanza y la moledora tienen más de 30 años de funcionamiento.

En algunos países, el tueste se hace añadiendo hasta un 15% de azúcar a los granos de café, en cuyo caso el proceso se denomina torrefacción. En este caso, el café sabe dulce al paladar.




http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=207765&id_seccion=11