jueves, 31 de julio de 2008

Café de Nicaragua

Agua víctima del café
El agua es el elemento más usado y contaminado por las principales actividades productivas del país. Éste fue uno de los principales hallazgos en el Monitoreo de los Efectos Ambientales de los Sistemas Productivos, elaborado durante tres años por el Centro Humboldt junto a doce municipios del país.
Amado Ordóñez, director de la mencionada organización ambientalista, manifestó que el monitoreo se inició debido a la alerta que dio el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena), en su informe Geo 2003, donde quedó evidenciado que Nicaragua sería un país poco viable si se mantenían las tendencias existentes en ese entonces de deterioro ambiental.
Pese a todo, las cosas no han cambiado, y eso fue demostrado por los ambientalistas y municipalidades que ayer expresaron su preocupación por el latente deterioro de los recursos naturales, en los cuales inciden las actividades de producción de café, carnes y lácteos, textil vestuario, forestal, minera, turismo y energía, los ocho pilares en los cuales el ex presidente Enrique Bolaños sustentaba su Plan Nacional de Desarrollo.
“Monitoreamos durante tres años la capacidad del gobierno a nivel nacional y local, y concluimos que las actividades productivas de Nicaragua continúan siendo la amenaza principal para la degradación ambiental de los ecosistemas”, dijo Ordóñez.
El estudio evidenció que en la actividad cafetalera para procesar un quintal de café se está usando y contaminando hasta tres metros cúbicos de agua.
De acuerdo con mediciones internacionales, el promedio de consumo y uso de agua de una familia de cinco miembros es de 15 metros cúbicos de agua, es decir, lo que se usa en la producción de tres quintales de café.
“En 2007, el monitoreo identificó que en Matagalpa y Jinotega, principales productores de café del país, casi dos millones de metros cúbicos de agua miel, lo que resulta del proceso de limpieza y despulpado del café, es vertido a los ríos sin tratamiento, y esta agua inhabilita el uso de las aguas y cuencas a las que son lanzadas, para que sean usadas con otros fines: domésticos, recreación o productivos”, afirmó el director de Humboldt.