lunes, 18 de agosto de 2008

Café de Colombia

La revaluación es la peor plaga del café

Gabriel Silva, Gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, analiza las dificultades que afronta el sector, pese al buen precio internacional del grano.


De frente

- ¿Por qué uno de los grandes damnificados de la revaluación del peso es el sector cafetero?

La revaluaci ón ha sido la peor plaga que le ha caído al café de Colombia en muchas décadas y ha sido una cosa muy paradójica, porque mientras el precio internacional se ha recuperado en los últimos seis años, el comportamiento de la tasa de cambio ha ido exactamente en la dirección contraria y ha sufrido un deterioro continuo. Casi que nos sale ‘lo comido por lo servido’.


- ¿Ayuda la aparente estabilidad cambiaria de las últimas semanas?

Hemos planteado reiteradamente que el Gobierno y al Banco de la Rep ública deberían tomar una serie de medidas. Afortunadamente, tras la aguda revaluación de comienzos de año, la estrategia de ambas partes obtuvo resultados y le ha creado pisos a la cotización de la divisa en el mercado. Tenemos una tasa de cambio más benigna, aunque lejana para la competitividad del café. Aspiramos a que se mantenga esa tendencia.


- ¿En medio de este panorama se han perdido empleos en el sector?

La gente no sabe que hay 650 mil empleos directos creados en el sector, entre propietarios y asalariados, pero no se trata del empleo evidente de las zonas urbanas. Es el de caficultores que viven de sus peque ñas parcelas, empleos que no abandonan porque es lo único que tienen, lo que significa que la pérdida de ingresos genera pobreza. La gran preocupación está en que haya un incremento agresivo del salario mínimo, lo que encarece la mano de obra que es el 60 por ciento de los costos cafeteros.


- De no ser por la revaluaci ón, ¿ cuál sería el panorama del cafetero?

Si hubi éramos tenido un comportamiento de la tasa de cambio, estrictamente igual a la inflación, se podría aspirar a mantener la competitividad. Hoy el precio de la carga no sería de $480.000 sino de aproximadamente $600.000. Solo es una ‘pequeña’ diferencia...(risas).


- Es decir, no hay bonanza...

La caficultura hoy no est á en bonanza, que es una cosa que a veces se dice, porque se ven los precios de afuera que son los mejores en los últimos cinco años. Aquí es claro que no sólo importa ese factor, sino también su impacto en el ingreso interno vía tasa de cambio.


- ¿Entonces habría una crisis cafetera?

Esa ha sido la sensaci ón de los últimos meses. Si no hubiéramos tenido una reacción del precio internacional del grano y la más reciente evolución de la tasa de cambio, no tenemos dudas de que estaríamos en esa crisis. Sentimos un alivio, pero estamos en ‘alerta amarilla’, por la incertidumbre.


- ¿Hay temor de que el Banco de la República siga aumentando tasas de interés y se estimule la revaluación?

Hay un aspecto interesante: si se ve el último incremento de las tasas, en la sesión de hace tres semanas de la Junta Directiva del Emisor, se observa que la tasa de cambio no se desplomó. De hecho, se ha afirmado un poco a causa de la situación internacional, que compensó en parte el efecto revaluacionista en el incremento de la tasa de interés.


Sugerencias

- ¿Qué le sugeriría al Banco Central?

Consideramos que hay reducci ón de los costos en las materias primas y los ‘commodities’ en el mundo, e incremento de oferta de alimentos en Colombia. La situación de los fundamentales de la inflación está avanzando en la dirección correcta. Nos atrevemos a sugerirle al Emisor —con respeto de su autonomía— que no se deje llevar por los apremios del momento y que sí hizo ya un aumento lo piense antes de hacer otro, porque eso podría ser devastador.


- Tras una serie de ayudas, ¿qué más le falta por hacer al Gobierno?

Le hemos propuesto al Gobierno la necesidad de una acuerdo de pol ítica cafetera por cuatro años. Lo tuvimos desde 2002 hasta el año pasado y se trata de un programa integral donde se establecen compromisos mutuos. Lo estamos negociando y esperamos que en cuatro años asignemos conjuntamente cerca de $1,7 billones en apoyos para restitución.


- ¿Se trataría de un subsidio adicional?

La iniciativa se hace pensando en un modelo de caficultura que no necesite de subsidios para sobrevivir. El gremio prefiere no tener esos recursos, que convivir con subsidios del Presupuesto Nacional. Para llegar all á hay que hacer profundizar la reconversión del sector. Es un nuevo paradigma para crear un entorno sostenible, en el que necesitamos el concurso del Gobierno.


- ¿Cuál es el balance del sector con las actuales ayudas?

En pol ítica cafetera llevamos un trabajo ya de seis años: hemos estado renovando, en promedio, 50.000 hectáreas por año y buscamos subirlas a 100.000 hectáreas por año. Esa tarea nos ha significado que la producción del café de Colombia vuelva a niveles que no se veían hace 10 años. Este año produciremos cerca de 12,8 millones de sacos. En materia de valor de la cosecha se estima que estaremos cerca de los US$2.000 millones.


- ¿Estamos dejando atrás la época en que el café se vendía como materia prima para sumarle valor agregado?

En materia de caf és especiales, en el 2002 teníamos 200.000 sacos. Este año ya vendimos un millón de sacos, cinco veces más, lo que significa primas del 50 por ciento en el precio. Hoy el 20 por ciento de la cosecha ya no se exporta como café verde, sino que se genera valor agregado mediante procesos como tueste, molido, liofilizado, preparaciones, extractos y cafés con certificación. Por otra parte, llevamos cinco años en investigación del genoma del café y ya tenemos las primeras patentes listas.


- ¿Todo ello se basa en el crecimiento del consumo mundial de café?

Nosotros queremos crecer, pero al ritmo que lo hace el mercado del mundo. El consumo de caf é se está incrementando en alrededor de 2 por ciento al año, que corresponde entre 2 y 3 millones de sacos nuevos al año. Afortunadamente, es un consumo que está regresando, porque hubo una época donde venía cayendo. Hay dinámicas asociadas a las nuevas formas de consumo del producto y los nuevos mercados. El chino, no consumía una tasa hace 20 años; pero hoy compran 600.000 sacos al mundo y duplica su demanda cada dos años. India, Rusia, Europa oriental y el norte de África son mercados potenciales, en la medida en que aumenta el ingreso de sus habitantes.


La marca

- La puerta de entrada del caf é colombiano es su marca. ¿Qué tanto provecho se ha sacado de ella?

Por primera vez las marcas y el origen Caf é de Colombia están generando ingresos. Antes lo usábamos sólo para identificar los tarros. Este año llegamos a $12.000 millones de ingresos —antes eran cero— de regalías al Fondo Nacional del Café, y tenemos más de 1.000 licenciatarios.


- ¿Cómo van las cuentas del FNC?

En el a ño 2002, esta institución estaba técnicamente quebrada. En ‘los rines’ como se dice popularmente. Estábamos llenos de inversiones no productivas que nada tenían que ver con café. Hoy tenemos un fondo cuyo patrimonio pasó de en cinco años pasó de US$200 millones a US$550 millones.


- ¿Le va a ir mejor al café en 2009?

Si logramos sellar el acuerdo con el Gobierno, si el mercado mundial nos sigue ayudando —esperamos que así sea por dos o tres años— si se sigue luchando contra la revaluación, creemos que el año próximo será decoroso para la caficultura. Esperamos que, por lo pronto, el 2008 cierre bien, ya que tenemos grandes expectativas para el segundo semestre.


Revolución cafetera


El gerente de Federacaf é asegura que “el mundo del café ha sufrido revoluciones gigantescas en la manera en que se consume: típico formato de comprar un tarro de café, y hacer la bebida en las mañanas ya es del pasado”.

La pol ítica de valor agregado, dice, “además de generar ingresos al caficultor, captura parte del valor que se genera en la cadena. Una libra de café en la finca cuesta US$1,40 pero puesta en tintos en Nueva York vale US$100”.

El consumidor interno est á en la mira: “el café en el comercio no es ni la muestra de lo que era hace 10 años, hay calidad y variedad. Hay acuerdos con la industria para lanzar un programa de consumo interno. Hoy está en 1,9 kilos por persona al año, la meta es duplicarlo en cinco años”.

Las tiendas Juan Valdez crecen m ás: “No somos como Starbucks, queremos ser el ‘top del top’. Hay 140 tiendas y la meta son 300 en 2010. La resolución de los temas de marca por parte del Consejo de Estado facilita todo, ahora podemos pensar en franquicias”. A fin de año la cadena ofrecería sus acciones.


Las frases


*"Hay que reconocer que se han dado apoyos importantes al caficultor, pero si no se mantiene la recuperaci ón de la tasa de cambio, no hay ayuda que aguante y compense el impacto de la revaluación”.


*"Cambiamos a Juan Valdez y nadie por fuera de Colombia se dio cuenta. Ya tenemos una figura mucho m ás joven y atractiva para las nuevas generaciones consumidoras de café”.


http://www.lapatria.com/Noticias/ver_noticia.aspx?CODNOT=45821&CODSEC=5