jueves, 5 de marzo de 2009

Café de Colombia

Socializarán opciones en el mercado del carbono

Para final de mes se llevaría a cabo un conversatorio en el departamento sobre la propuesta del senador quindiano Ricardo Arias Mora de aprovechar los cultivos cafeteros en la producción de oxígeno, lo que es conocido como mercado de carbono.


“Se estima que la tonelada de CO2 en el mercado global se paga en 10 dólares y la producción de una cuadra se acerca a los diez o doce toneladas”.

El parlamentario manifestó que por la novedad del tema aún no se ha obtenido el interés necesario por parte de las autoridades regionales para acceder a esta posibilidad de generar nuevos recursos para el financiamiento de acciones orientadas a temas como saneamiento básico o potabilización de agua.

“Es un área nueva que aún no genera la suficiente motivación, pero estoy convencido de que hay que creer en las innovaciones para probar los resultados”, declaró.

Pese a que en Colombia todavía el asunto no resulta prioritario para las administraciones y los entes encargados de los campos agropecuario y ambiental, ya se vislumbra la importancia de este tema en el ámbito nacional.

La edición de enero de 2009 de Capital Inteligente, publicada por Bancolombia, abre con una nota llamada “Cambio climático y mercado de carbono”, en la que se destacan datos suministrados por el Banco Mundial que hablan de una asignación de 64 mil 035 millones de dólares pagados en 2007 —cifra que dobla la cancelada en 2006, la cual asciende a U$31 mil 235 millones— tanto por los gobiernos de los países considerados como demandantes en el protocolo de Kyoto, como por ONG, empresas y naciones no incluidas en este registro.

Por otra parte, el valor de las asignaciones en 2007 alcanzó los U$50 mil 394 millones, más del doble de la correspondiente a 2006 y que representa un volumen de dos mil 109 millones de emisiones de dióxido de carbono por metro cuadrado.

Para Arias Mora, la definición de ‘venta de oxígeno’, que varias veces ha utilizado no es del todo preciso, pero es el mejor término para definir los beneficios que puede acarrear dicha práctica.

“El proceso de industrialización que se desarrolla en el mundo ha llevado a grandes emisiones de dióxido de carbono —CO2—, que pueden ser capturadas por cultivos forestales en naciones como Colombia y una producción consecuente de oxígeno por parte de estos ejemplares. Por ejemplo, los árboles robustos de muchos años han absorbido gran parte de este gas que resulta nocivo para la atmósfera y por lo que las regiones en las que se cuenta con gran volumen de bosques pueden recibir una remuneración”, destacó.

Sin embargo, reconoció que existen dificultades con respecto a la inclusión de los sembrados del grano en este tipo de programas por las alturas que se determinaron en el protocolo.

“Se buscan ejemplares con alturas superiores a los 3,50 o cuatro metros, envergaduras que por lo general no alcanzan los arbustos de este producto. Ésto haría necesario que se modificará el modelo de cultivos que se maneja actualmente por uno más tradicional en el que junto con los cafetos crecen árboles de sombrío intercalados”, precisó.

Por tal motivo, Arias Mora adelanta reuniones con representantes de la Federación Nacional de Cafeteros, con el fin de consolidar una propuesta que resulte efectiva tanto para la industria cafetera como para este nuevo renglón de comercio ambiental.

“También se encuentra muy interesado el director de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, Carlos Alberto Franco, para la realización del evento, que contaría probablemente con la presencia del ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano Ramírez”.



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