viernes, 17 de julio de 2009

Café de Colombia

La madera del café

Parece que le llegó la hora a la madera del café. Según el Grupo Monarca de Antioquia es un material más denso que la teca, el algarrobo y el zapan. Es apto para la fabricación de muebles, puertas, closets, gabinetes de cocina, vigas, parquet y machihembrados. Su fibra larga sirve para hacer papel y se avanza en la obtención de etanol y carbón activado. Además se afirma que -con ciertas prácticas culturales y de acuerdo a la calidad- la zoca de una hectárea podría aportar al campesino de $3 a $10 millones.

Para completar, en Francia se expidió la Ley Grenelle 2 que regirá a partir de enero del 2011. La norma establece que los alimentos importados requieren de un certificado de “huella de carbono” o sea de las emisiones de CO2 resultantes del proceso productivo. Se trata de un mensaje contundente de ese país a sus socios comerciales. Notifica que se preferirán los bienes agrícolas que a lo largo de la cadena utilicen menos combustibles fósiles. En la misma dirección ya hay iniciativas en Inglaterra, USA y en la UE. La masificación de la medida será rápida. Para ello no se necesitan negociaciones entre estados, pues quien consume tiene el derecho de comprar lo que le convenga.

Será una forma de presión para las actividades agrícolas que no se comprometan en la lucha contra el cambio climático.

El café es muy importante en las exportaciones hacia Francia. Su “huella” se marca con la producción de los insumos químicos, el uso de guadañas y motosierras, los silos, el transporte y la quema de aceites, plásticos y llantas. Parte de ese impacto lo contrarresta el arbusto mismo, pues atrapa y retiene CO2. Pero si los troncos se pudren o se convierten en leña, el gas vuelve a la atmósfera y se pierde lo ganado.

La Ley francesa es una advertencia sobre lo que viene. Y el Grupo Monarca, que ya arrancó, muestra el camino para evitar dificultades. Ambos casos indican que se debe aprovechar no sólo el fruto, sino toda la biomasa del cafeto. Y considerar cada zoqueo como una cosecha adicional.

Los beneficios para la caficultura serían múltiples: protección de la competitividad, desarrollo científico, mayores ingresos familiares, creación de empleo agroindustrial, nuevos bienes para exportación, buena imagen ambiental, acceso –vía proyectos- a recursos de los MDL e ingreso al mercado del carbono.



http://www.latarde.com/opinion/columnistas/13928-la-madera-del-cafe.html